1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
En la cultura cristiana contemporánea, es común ver a creyentes desesperados por encontrar su «propósito». Muchos oran incansablemente pidiendo a Dios que les revele si su destino es ser pastores, profetas, misioneros o líderes de adoración. Sin embargo, corremos el riesgo de enfocarnos tanto en el «qué» haremos, que olvidamos en «quién» debemos convertirnos.
La Biblia establece un propósito fundamental que es inamovible para todo creyente, independientemente de su edad, género, título universitario o cargo en la iglesia: ser transformados a la imagen del Hijo de Dios. Este es el cimiento. El ministerio de un pastor o un maestro carece de valor si su vida no está fundamentada en el carácter de Cristo.
El apóstol Pablo lo explica magistralmente en 1 Corintios 15 al comparar a dos figuras: el primer Adán (el hombre terrenal) y el último Adán, Jesucristo (el hombre celestial). Naturalmente, todos nacemos portando la imagen terrenal. Militamos en los deseos carnales y en la naturaleza caída que heredamos. Sin embargo, al ser engendrados por el Espíritu, nuestro propósito cambia radicalmente: «y tal como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial».
Mostrar la imagen celestial no se trata de tener un aura mística, sino de manifestar el fruto del Espíritu: amor, justicia, misericordia y compasión. Pensemos en el apóstol Pedro la noche que Jesús fue arrestado. Mientras intentaba esconderse entre la multitud, la gente lo reconoció. ¿Por qué? Porque «hablaba como Él». Su forma de expresarse evidenciaba que había pasado tiempo con el Nazareno. Ese es el verdadero conocimiento de Dios: una comunión tan íntima que nuestra vida, nuestras palabras y nuestras acciones comiencen a delatar inevitablemente a quién seguimos.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/YO-EE69LEPU