1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
¿Alguna vez te has encontrado con alguien que habla sin parar, que desesperadamente quiere ser escuchado, pero que jamás hace una pausa para oír lo que tú tienes que decir? Todos conocemos a personas así, e incluso vemos entrevistadores en televisión que interrumpen a sus invitados constantemente. Lamentablemente, esta falta de capacidad para escuchar no es solo un defecto de comunicación humana; es, con demasiada frecuencia, el reflejo exacto de cómo nos relacionamos con Dios en la oración.
Muchos creyentes se acercan a Dios con lo que podríamos llamar una «lista de útiles escolares». Nos arrodillamos e inmediatamente comenzamos a recitar: «Señor, necesito esto, quiero aquello, sana aquí, provee allá». Nos enfrascamos tanto en nuestro propio plan, en nuestros emprendimientos o en nuestras emergencias, que convertimos la oración en un monólogo egoísta.
El libro de Eclesiastés (5:1) nos advierte severamente sobre esto: «Cuando vayas a la casa de Dios, acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios». Si entramos en la presencia de Dios solo para exigir que atienda nuestras demandas, perdemos el propósito central de la comunión. No escuchamos a Dios sencillamente porque no le damos la pausa, ni el tiempo, ni el silencio necesario para que hable.
Si nos detenemos a escuchar, ¿qué nos dirá Dios? El Padre siempre buscará testificarnos acerca de Su Hijo. Como bien decía el apóstol Pablo: “El que no escatimó ni a su propio Hijo… ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?”. Cuando estamos ansiosos por las necesidades temporales (un trabajo, provisión, salud), olvidamos que Dios ya nos ha entregado lo de mayor valor: a Jesucristo.
Aprender a orar es aprender a ser un buen conversador con el Creador. Requiere intencionalidad, paciencia y un corazón dispuesto a ser moldeado. La próxima vez que vayas a orar, deja tu «lista» a un lado por unos minutos. Preséntate en silencio y dispone tu espíritu para oír. Te sorprenderá la paz y la revelación que encuentras cuando finalmente le das a Dios el espacio para hablar.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/rRaekOBj0WI