Diagnosticando el alma: El arte del autoexamen espiritual

Es muy común en los círculos religiosos usar términos bíblicos como insultos. «Eres un fariseo», se escucha decir a menudo para señalar la hipocresía ajena. Nos resulta extremadamente fácil detectar la levadura en la iglesia, en el vecino o en ciertas denominaciones, pero somos aterradoramente ciegos cuando se trata de examinar nuestro propio corazón.

El apóstol Pablo nos insta claramente: «Examínense a sí mismos». No dice «examinen al vecino». El problema de tener levadura espiritual (pecado o falsa doctrina oculta) es que nos roba el gozo de la salvación. Cuando el Rey David pecó, perdió la fiesta de la celebración espiritual, y clamó para que Dios le devolviera el gozo.

¿Cómo podemos examinarnos correctamente? Al igual que un médico utiliza un cuadro de síntomas para diagnosticar una enfermedad oculta, nosotros debemos usar las Escrituras como nuestra guía de síntomas. El médico escucha que te duele la cabeza, tienes fiebre y malestar, y por medio de esos síntomas distingue qué enfermedad tienes de entre diez opciones posibles. De la misma forma, debemos estudiar a profundidad cómo luce la «levadura farisea» o «saducea» en la Biblia. ¿Es mi síntoma creer que estoy bien porque asisto religiosamente cada domingo y sirvo en todo (síntoma de saduceo), mientras mi vida personal está vacía?

Necesitamos la humildad para acudir a la hoja de respuestas que es la Biblia, comparar nuestros síntomas, y tener la valentía de diagnosticar la levadura en nuestra propia vida para poder eliminarla.

Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/Uqre7Xb9ylQ