1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
A menudo deseamos experimentar la plenitud de Dios y ver Su gloria manifestada en nuestras vidas, pero tropezamos con una barrera que solemos ignorar o minimizar: el pecado. Romanos nos advierte que el pecado nos destituye de la gloria de Dios. No es solo un concepto o una idea abstracta; es una contaminación real.
Imagina a una persona que vive cerca de un vertedero de basura. Los primeros días, el olor es insoportable, pero con el tiempo, su sentido del olfato se adapta y deja de percibir la pestilencia. De manera similar, como sociedad e individuos, nos hemos acostumbrado a las abominaciones, a la vanagloria y a la impureza que nos rodea. Al estar tan adaptados a este «mal olor» espiritual, ya no notamos nuestra propia suciedad.
Aquí es donde entra el verdadero trabajo de la oración. Piensa en un niño pequeño que ha estado jugando en el lodo. Si tienes que llevarlo a una boda, jamás le pondrías un esmoquin o un vestido de gala directamente sobre la suciedad. Primero, debes bañarlo y limpiarlo por completo. Dios actúa de la misma manera con nosotros. Cuando pasamos tiempo en Su presencia, lo primero que hace es limpiarnos y purificarnos. El problema es que muchos de nosotros jugamos en el lodo, pedimos ser bañados, y al minuto siguiente volvemos a ensuciarnos. Así, Dios se la pasa limpiándonos, y nunca llega el momento de vestirnos de gala. Si queremos que la gloria de Dios sea palpable y visible en nosotros, debemos dejar de conformarnos con el lodo y comprometernos a vivir en verdadera consagración.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/ehiQMFskaiI