1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
Cuando hablamos de «levadura espiritual» (malas enseñanzas o actitudes pecaminosas), casi siempre pensamos automáticamente en los fariseos y los saduceos. Sin embargo, si nos detenemos a escudriñar el Nuevo Testamento con detenimiento, descubriremos que el catálogo de advertencias es mucho más extenso y peligroso.
En el libro de Apocalipsis, Jesucristo mismo alerta a sus iglesias sobre otras levaduras mortales: la doctrina de los nicolaítas, la enseñanza de Jezabel y la doctrina de Balaam. A estas se suman las advertencias de Pablo sobre la «levadura vieja» y la «levadura de malicia y maldad». Cada una de estas levaduras representa una influencia sutil del mundo, la idolatría o la inmoralidad que busca infiltrarse en nuestra masa espiritual.
El propósito eterno de Dios es que la iglesia—y cada uno de nosotros—alcance «la estatura del varón perfecto», la plenitud de Cristo. Jesús logró ser la imagen visible del Dios invisible precisamente porque en Él no había levadura. La levadura, por definición biológica, cambia la estructura, la textura, el aroma y el sabor de la masa original. Espiritualmente hace exactamente lo mismo: corrompe nuestra forma original para que, en lugar de reflejar a un Cristo maduro, terminemos reflejando las costumbres de una denominación vacía o las tendencias de un mundo corrompido.
Debemos tener la madurez para asimilar que si no estamos mostrando la imagen de Cristo en plenitud, muy probablemente estamos cargando con levaduras que ignoramos. Identificarlas es el primer paso para recuperar nuestra verdadera identidad.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/Uqre7Xb9ylQ