1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
A menudo, al leer el Antiguo Testamento, nos topamos con un problema de interpretación. Al interactuar con un Dios invisible, a nuestra mente humana le cuesta captar Sus verdaderas intenciones y carácter. Esto ha llevado a muchos a una conclusión errónea: pensar que el Dios del Antiguo Testamento es un ser cruel y despiadado, mientras que Jesucristo es pura gracia y amor. Pero, ¿es esto cierto?
Piensa en la comunicación por mensajes de texto. Cuando lees un mensaje de WhatsApp, la interpretación depende de tu propio estado de ánimo. Alguien te escribe una petición sencilla, pero tú puedes percibirla como un reclamo furioso. Sin embargo, cuando esa misma persona te llama por teléfono y escuchas su tono de voz, amable y tranquilo, te das cuenta de que habías malinterpretado sus palabras por completo. La intención nunca fue ofender.
Esto es exactamente lo que ocurrió entre la humanidad y Dios Padre. La humanidad malinterpretó el «texto» de Dios. Colosenses 1:15 nos dice que Cristo es «la imagen del Dios invisible». Jesucristo es esa llamada telefónica; Él es el tono de voz, el rostro y la expresión exacta del Padre. Él vino a mostrarnos la claridad de las cosas. Como Jesús mismo dijo: «Todo lo que oí decir a mi Padre, eso digo».
La doctrina del Padre desde el principio fue el amor (como señala 2 Juan 1:5), y Jesús fue la encarnación de esa enseñanza, llevándola a su máxima expresión en la cruz. Entender esto cambia nuestro propósito. Romanos 8:29 nos revela que hemos sido «predestinados a ser hechos conforme a la imagen de su Hijo». Así como Jesús se enfocó en ver y oír al Padre para reflejarlo perfectamente, nuestro destino y máxima aspiración no es otra que reflejar la imagen de Jesucristo en nuestro caminar diario.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/YO-EE69LEPU