1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
En nuestro caminar espiritual, a menudo nos conformamos con medidas mediocres de bondad. Pensamos que con saludar al vecino, evitar hacer un mal evidente o ser relativamente educados, ya estamos cumpliendo con el mandamiento del amor. Sin embargo, el diseño original de Dios para nosotros es infinitamente más grande: fuimos llamados a recobrar la imagen y semejanza de Dios. La inmensa ventaja que tenemos hoy es que no debemos adivinar cómo se ve esa imagen; la tenemos claramente definida en Jesucristo.
Jesús revolucionó el concepto de las relaciones humanas cuando dijo: «Que os améis los unos a los otros, como yo los he amado«. Esta última frase cambia todo el panorama. Ya no se trata de un concepto abstracto. Jesús nos dio un punto de comparación, una estatura medible. Al igual que en la salud física existe un peso ideal de acuerdo a la altura de una persona, en la vida espiritual existe la «estatura del varón perfecto», que es Cristo.
Amar como Él amó no significa necesariamente que todos debamos resucitar muertos o hacer milagros espectaculares. Significa tener un «amor de cruz». Es la disposición de dar la vida por el prójimo, tener paciencia frente a la ofensa, perdonar a quien nos calumnia y mantenernos firmes en amar incluso a aquellos que la sociedad rechaza.
Algunos piensan que las enseñanzas de Jesús, como perdonar setenta veces siete o mirar el pecado en el corazón antes que en la acción, vinieron a hacer la vida más difícil. La verdad es que Jesús no complicó las cosas; simplemente encendió la luz. Él mostró la realidad de dónde nacen nuestras acciones y hasta dónde debe llegar nuestro compromiso.
El apóstol Pablo fue tan transformado por este modelo que pudo decir audazmente: «Sean imitadores de mí, así como yo de Cristo». Nuestro objetivo no debe ser compararnos con el cristiano de al lado para sentirnos superiores, sino mirar constantemente el modelo de Jesús. Cuando reflejamos este «amor de cruz», la gloria de Dios se vuelve visible en nosotros. Ese testimonio de vida transformadora será siempre el argumento más poderoso para demostrar al mundo que Dios es real, mucho más que cualquier debate filosófico.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/7Uus5U1lGLU