1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
La historia de Moisés descendiendo del monte Sinaí nos deja una imagen poderosa: su rostro resplandecía tanto que tuvo que cubrirse con un velo. Este brillo no apareció por arte de magia; Éxodo 34 es claro al señalar que su piel resplandecía «por haber hablado con Dios». Entrar a la presencia de Dios traslada nuestra alma a una dimensión diferente donde lo divino comienza a operar en nosotros, transformándonos desde adentro hacia afuera.
Sin embargo, aquí radica nuestro mayor conflicto contemporáneo: vivimos en la era de la inmediatez. Las estadísticas dictan que si una página web tarda más de tres segundos en cargar, el usuario la abandona. La música, el cine y las redes sociales se han reestructurado para captar nuestra atención en microsegundos. Nos hemos convertido en una sociedad adicta a las «sopas instantáneas», desesperada por obtener resultados sin invertir tiempo.
Lamentablemente, hemos trasladado esta misma ansiedad a nuestra vida espiritual. Nos acercamos a Dios exigiendo respuestas inmediatas, esperando que el cielo se abra tras cinco minutos de recitar una lista de peticiones como si estuviéramos en un supermercado. Pero la forma de actuar y de administrar los tiempos de Dios no funciona a la velocidad de nuestro Wi-Fi. Las transformaciones reales, la purificación del alma y la manifestación de Su gloria requieren tiempo, paciencia y permanencia. No podemos esperar irradiar la luz de Cristo si no estamos dispuestos a invertir el tiempo necesario para que Él trabaje profundamente en las áreas rotas de nuestro ser interior.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/ehiQMFskaiI