1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
1 Tesalonicenses 5:17
Oren sin cesar.
En la antigüedad, la mayor amenaza para un árbol frutal no era el frío, sino los vientos secos y el calor abrasador. Ante este estrés extremo, un árbol sin suministro constante de agua activaba un mecanismo de defensa: dejaba caer sus hojas para retener humedad, entrando en una «pausa» que le impedía dar fruto. En nuestra vida espiritual y emocional ocurre exactamente lo mismo cuando enfrentamos las «sequías» de la cotidianidad.
Nosotros somos como esos árboles, y la Palabra de Dios es nuestro gran oasis. Sin embargo, para que esa agua nos beneficie, debemos construir «canales» intencionales a través de la meditación bíblica, redirigiendo las verdades divinas a nuestras áreas áridas (ansiedad, mal carácter, pereza). Pero no basta con cavar el canal; hay que darle mantenimiento. A veces, «troncos» o «basura» caen en nuestro canal espiritual —distracciones, pensamientos tóxicos, obsesión con el entretenimiento— bloqueando el paso del agua.
Lamentablemente, en lugar de limpiar estos canales, solemos alimentarlos con preocupaciones o exceso de información. Esto afecta incluso nuestro descanso. Somos seres espirituales con mentes que no se detienen; durante la noche, en nuestro ciclo REM, el cerebro procesa lo que consumimos en el día. Si nos llenamos de estrés o series de misterio, soñaremos con angustia y nos despertaremos cansados. En cambio, si meditamos en la ley del Señor, podremos decir como David: «En paz me acostaré, y asimismo dormiré».
Si mantenemos nuestra mente limpia y meditando constantemente en la instrucción divina, nuestra «hoja no caerá». Al igual que el rey Ezequías, quien resistió el asedio asirio sin perder la calma porque su confianza estaba siendo alimentada por Dios, nosotros podremos enfrentar cualquier clima difícil, manteniéndonos vitales y listos para dar fruto a su tiempo.
Fuente y Estudio: Esta es una porción del estudio completo. Puedes ver la enseñanza original de 1 hora aquí: https://youtu.be/s7jPIOABZCs